jueves, 2 de septiembre de 2010

Bariloche

Abrí los ojos y todo era blanco. Y cuando los cerré ya no lo era más. Terminó rapido. Tanto como la primera nevada con nosotros ahí en Bariloche, un relámpago. Fue instantáneo pero lo mejor. Un viaje como ninguno pero ni aún así tengo ganas de detenerme en eso. No tengo ganas de escribirlo. Son muchos flashes, son muchas cosas y que por más que me encante inmortalizar todo aca, me lo voy a guardar y quizás más adelante, en otro día que sea menos lluvioso voy a escribir algunas cosas, o todo... ¿Quién sabe? Lo que voy a aclarar es que esos diez días fueron un exceso de felicidad en sangre. 

Les dejo algunas fotos:


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