viernes, 21 de enero de 2011

Sí, encontré un libro para que me consuma el tiempo: "A orillas del río Piedra me senté y lloré"

lunes, 17 de enero de 2011

Enero ob-sol-eto

Soy así. Siempre con los mismos baches. Baches que sin querer queriendo forman parte de este blog. Baches que renuevan pero dejan un vacío. Esta vez: muy amplio. Me olvidé de cómo escribir. Fingí que no extrañaba plasmarme acá. Pasaron meses y por ende, cosas. Quizás este sea el momento oportuno para ponerlos al tanto de tanto. O de poco.

Las cosas que pasaron en este 2010 ya inexistente vívidamente fueron mi entrega de diplomas, mi fiesta de egresados, el doble campeonato con Vélez, una navidad con amigas y un fin de año con novio, algunas distancias, algunos rayes, algunas charlas, un viaje a Villa Gesell con amigas, sumar 13 meses de novia y conocer a nuevas personas. Un poco de todo para variar. Tampoco nada emocionante.

Enero me encuentra hoy obsoleta. La ciudad semi desértica. Ni siquiera la lluvia de ayer me animó. Ni siquiera después de pedirle que venga. Toda la gente vagando por la Costa Atlántica. Así tal como lo hice yo y se me acaba de terminar. Volví a la monótona cotidianeidad de siempre. Un poco la extrañaba. Ahora se aferra a mi sin darme lugar a respirar. Falta algo que rompa la rutina de mi aburrimiento. Hoy mi piel, un poco más teñida de color, necesita un abrazo de él. Está como cansada de extrañar. Por suerte ya falta poco. Hay otras cosas que también se extrañan como el invierno y una buena peli en la cama (este calor pegajoso no es mi mejor amigo). O una juntada picotera. O unos mates con Nahir. Me gustaría tener un buen libro ahora que lo pienso, algo en qué concentrarme y olvidarme del tiempo que pasa tan lento. Ahora que lo pienso también, estoy haciendo una catarsis estupida. ¡Qué manera de volver!

Y no puedo prometer que se va a disparar mi redacción. Me gustaría.