jueves, 29 de julio de 2010

Esa leve brisa que corre cuando no estás



Hace tiempo que quiero escribir algo, hace tiempo tengo que escribir algo. Este posteo lo tengo pensado hace mucho. Bah, sólo la idea encastrada entre mis cejas. Es algo que quisiera contarles de mí. Pero nunca supe empezar. Siempre me pasa igual y termino desistiendo. Cuántas ideas habrán caído por la borda, pero esta vez sí voy a empezar...





Recuerdo las tardes con sol en pleno invierno, el perfume de las papas fritas del buffet y el olor a Ratisalil que inundaba la puerta del vestuario y se dejaba sentir apenas pasaba. 
Allí iba a comenzar lo que me apasiona. Gran parte de mi infancia la pase ahí, entre tarjetas amarillas y rojas. Yendo al buffet de la Liga (Liga amateur de Flores). Si me pidieran nombrar un lugar de la infancia lo nombraría sin dudas. En ese momento solamente era "La Liga" y ahora mucho más que eso: es la nostalgia. Ahí se encuentra perdurable lo más neto de mi papá, su esencia pura. Esa misma que respiraría yo todo el tiempo, esa que me rodea el cuerpo, esa que también tengo adentro, esa herencia del poco tiempo que viví con él y que llevo impregnada en mi ser, es parte de mi, eso que fue y siempre será parte de él.


Poco de lo que comienza fuerte termina, por eso el hecho que desde chica me rodeé de camisetas no me fue indiferente. Papá tenía un equipo al que dirigía. Se llamaba General Paz justamente por la calle en la que solíamos vivir. Íbamos los fines de semana y lo alentábamos. Cuando no veíamos los partidos lo esperábamos en casa con la copa. Siempre traía una y siempre tan grande. Hoy decoran todo mi living y son muchas. Cómo disfruto de cada recuerdo que se fue agazapando en sus rincones. Cómo disfruto que hayan sido ellas las que me escucharon preguntar de todo en los partidos de Boca que veía en su regazo. Cómo disfruto que hayan sido ellas las que me llevaron a preguntar qué era el off-side a los 6 o 7 años, y también aprenderlo. Cómo disfruto acordarme de las mañanas que me pasaba con él ordenándole los carnets, aprendiéndome los nombres de cada uno de los jugadores, ayudándolo a doblar las camisetas quisquillosamente prolijas con el número para arriba. Cómo odio que no estés acá para seguir viendo los partidos conmigo, para escuchar los programas de Fox Sports o para llevarme a ver a Boca por vez primera pero cuánto amo que me digan “Sos futbolera como tu papá”, cuánto amo entender esas míticas charlas de hombres, cuánto amo algunas veces formar parte de ellas y que esto que me encanta y es el fútbol me lo contagiaste vos tan nítidamente.  

Y nítidamente, pase lo que pase, no dejo de extrañarte aunque ya no duela terriblemente como antes, aunque no me raspe ya la idea de tu ausencia. Porque lo acepté y pude aprender de eso. TE EXTRAÑO.



5 comentarios:

  1. Yo también extraño a mi viejo & hay un club que me hace acordar un montón a el, pero de yacht no de futbol ; hace 6 meses que no lo veo :/ , asique te re entiendo.

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  2. lindaa, es hermosa la forma en la que te expresás.
    Te quiero mucho y contás cmigo :) mucha fuerza Caro, que siempre siga siendo un lindo recuerdo.

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  3. Igual sonó a posteo triste, para mi solo fue algo que quería contar. De a poco se aceptan las cosas aunque nunca se deje de extrañar. Gracias Juli, yo también linda.

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  4. Una entrada preciosa y una forma muy bonita de recordar, me has emocionado.
    Aroa

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  5. La infancia es un lugar agradable al cual siempre podes volver mediante nuestros recuerdos. Las personas que la conformaron son algo muy especial y más cuando luego faltan...
    Es lindo poder aprender de todo eso, es lindo poder recordar bien... es lindo.

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