miércoles, 20 de enero de 2010

Oxidado,mojado amor radiofónico

Anne-Lise en el lado claroscuro de la habitacion. Tintinea su voz cálida y se mezcla con el agudo del micrófono. Saluda jocosa. Morbosamente seductora. Movió su corto pelo de un súbito negro y retocó su rush. Carmesí. El show había terminado.
Se encamió a la ventana, suaves gotas comenzaron a caer y a golpear el fino ventanal que rodeaba el estudio. Miró hacia abajo y cerró los ojos rápidamente. Era demasiado tarde. Siguió observando por un instante más la lluvia. Deseó mojarse, bañarse en deseos encantados esa noche de lunes y no encontró por qué.
La ceniza caía de su cigarrillo y manchaba su camisa. No se dió cuenta ni del momento presiso en que lo había encendido, sólo lo agitaba en su fría mano.
Creyó que lo tenía todo, todo entre las manos y en un minutó se le hizo agua corriendo por sus dedos.
Había vislumbrado su vida como una mañana ventosa de playa con sol y en realidad siempre habían sido noches lluviosas de lunes de invierno. Las calles de su corazón siempre habían estado vacías. Nunca dejó a nadie recorrerla. Nadie más que casuales tibios besos. Tan tibios que se olvidarían en pocas noches de shows radiales. Nunca sintió el calor de los besos que se roban y dejan sabor en los labios. El sabor de la derrota, el camino a enloquecer. De los que rompen los vidrios del corazón y lo dejan expuesto.
No estaba triste, no. Ella nunca lo estaba. Simplemente oscura en la parte más oscura del salón.
Se recostó sobre el sofá. La desbordaba el miedo.Agregó un último "nunca" a su lista de pensamientos arremolinados...
...Nunca iba a salir el arcoíris que le ponga fin a esa lluvia y que la proteja de la próxima. Que le arropara el cuerpo y el corazón.

Agarró el abrigo y salió a ahogarse.

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